28 octubre, 2011

Esta noche

No da para más. Lo decidí hace dos días, para ser exacto. Fue después de almorzar, mientras fluctuaba entre el sopor y la vigilia en el sillón, en ese estado en que las verdades más oscuras nos alcanzan con un rumor de tornado. Sé que lo estás esperando, o deseando, o temiendo. Se adivina en la manera que tenés de reírte con los ojos y los hombros al mismo tiempo. Y en tu sobresalto cada vez que pronuncio tu nombre. Y en la tos que te viene de golpe al tomar agua en el pasillo, cada vez que paso a tu lado.

Tengo los elementos necesarios. Están ahora en mi mochila, sobre la mesa junto a la que has pasado media docena de veces desparramando tu olor a jabón y ondeando la pollera blanca de flores rojas, como una plegaria. O como una premonición.

Será esta misma noche, apenas los demás se hayan ido y vos hayas cerrado la puerta del negocio. Es una pena que justo haya nacido esta tierna amistad entre nosotros, tan inoportuna e inesperadamente.

Diana H.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...