El sinsentido del azar los juntó en un soplo disperso. Ellos desnudaron sus almas con la honestidad y la premura de dos que se huelen y se reconocen de la misma especie por un instinto ancestral. Son amigos, o maestro y discípula, o algo así. Suelen visitarse a través de una ventana oculta entre enredaderas. Ella emite su tímida luz azul verdosa con esmerada intensidad y cuidado para llamar al ángel. Él lanza sus llamas desgarradas de oscuridad y desenfreno y ella se entrega a la deliciosa embriaguez de su verborragia. Ambos representan en sus respectivas rutinas y lugares geográficos sus roles de hombre y mujer corrientes del siglo XXI. Sólo de vez en cuando se percibe un temblor de hojas que trepan, se abre la ventana y allí celebran la sinceridad del encuentro en ese mundo paralelo a veces más verdadero que el que llaman concreto. Entre guiños y confesiones se exploran y se revelan en un juego sin pudores ni dobleces. Dos humanos en constante resistencia, obstinados en no perder su humanidad.
Diana H.
Imagen tomada de Google

20 huellas:
Ayyy qué delicia de texto, parece que me adivinaras las sensaciones... Hermosísimo.
Un abrazo!!
Vuelvo de nuevo, me gusta tanto que voy a reproducirlo y recomendarlo en mi blog en una sección que tengo en el espacio de la derecha (si no te pareciera bien dímelo y lo retiraré).
Ya ves, me ha impactado, ni te imaginas cuanto.
Gracias por el entusiasmo, querida Laura. Un placer estar presente en tu lindo blog. Es hermoso sentir que las sensaciones pueden ser compartidas desde tan lejos, y eso es, precisamente, de lo que hablo en este post.
Con tu permiso, yo también te linkeo al mío, que me lo debía.
Un abrazo grande.
Muy hermoso, sí. Todo un misterio que podamos conseguirlo tan fácilmente.
Un beso!!
Di que si, Laura.
Luzdeana, hoy has sido Luzdivina, tan hermosas tus letras.
Ah!... para ti:
http://www.youtube.com/watch?v=elSI8Q51NCg
Bello. Y brindo por la obstinación en resistir, pese a a todo.
Beso grande
diana, lo que deja tu escrito son sensaciones difíciles de decir. Me traslada a las ruinas de ese castillo entrerriano, a la magia del que allí se inspiró, y me deja llevar por la certeza de estos dos seres que justificaron su paso por este plano, o quizás esos otros, tal vez más concretos...
Mágicos encuentros, dignificados con tu particular y poética prosa.
Bellísimo Diana.
Besos.
Nada más cierto Diana: "la literatura es uno de los pocos sitios donde cabe la posibilidad del incendio". Y así lo expresa tu fábula, donde los personajes apelan a la imaginación, a la naturaleza genésica de la palabra, para escapar de las fantasías rutinarias, de los roles y prejuicios que impone eso que los filósofos llaman "razón instrumental". Un abrazo.
un precioso post
emociona
La Utopía de Laura me ha traído
a tus letras... Me gusta cómo escribes
Saludos a las letras de tu blog
Bello,hermoso hasta las lágrimas.
Te mando besos existentes,amiga.
Un fuerte abrazo.
ES UN BELLO TEXTO QUE NOS OBLIGA A IMAGINAR QUIÉNES SERÍAN Y EN DÓNDE. EL RESTO... INEXPLICABLE
SALUDOS
...y si no fuera por esas ventanas entre las enredaderas, no sé yo como sobrevivirían todos esos seres maravillosos que viven bajo la piel de hombres y mujeres del siglo XXI.
Me has encantado.
Beijos
Maravilloso, Diana. Y una desea, además, que fuera verdad, ojalá algo así fuera cierto. Gracias y un abrazo.
No sé qué decir; es muy hermoso, y hoy he dormido, y el cuerpo a las siete de la tarde parece reaccionar, y las huellas del otoño no llegan, y el ángel se dispersa y te debe esta emoción embriagadora que no sólo es literatura sino humanidad; este calor, esta incesante aspereza en la lengua y los labios, esta proximidad o cercanía, ese paisaje de Concordia, como si estuviera ya en mí, el paseo, los árboles, la luz de la primavera... como si se celebrara otra vez mi vida, la tuya, el espacio de lo que se mantiene en el soplo, en el misterio, en ese viaje que ese mes de julio tal vez debí cumplir para empezar de nuevo y aprender otra vida más calma, más posible, menos dolorosa y plácida...
Merci por el texto, tengo que asomarme esta noche a una de esas ventanas maravillosas....
Sin duda un texto admirablemente incendiario, por el que uno desciende línea a línea (reiterando un temblor de hojas) hasta llegar también a esa ventana que es la gran altura poética de tu prosa. Bellos inaceptados: los cuentos se perdieron la princesa que hubiera iluminado sus rincones más oscuros y el cielo el ángel que hubiera apagado sus espadas. Un beso admirativo.
Vengo de un blog que han enlazado esta entrada. Esto es, sin duda, lo mejor de los blogs, que acabas cayendo en un sitio o un texto de gran calidad, como éste
Yo ya no sé que decirte, querida mía, acerca de la calidad de tus letras. Así que me silencio.
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