15 julio, 2011

Tarde de cobre

Julio le ha robado una tarde a la primavera y muestra impúdico su botín de cobre. El frío polar de los días anteriores ha cedido y los habitantes del pueblo lo celebran junto a un río manso que los observa deambular o detenerse por la costanera joven. Hileras de autos circulan constantes como hormigas en marcha sosegada en una y otra dirección. Abajo, sobre la tierra blanca y fina, un par de cuatriciclos por acá y dos motocicletas más allá afean el aire con ráfagas de polvo y rugen entre las charlas amistosas y los mates. Son bien toleradas por la mayoría y hasta apreciadas por algunos espectadores en su carrera a ninguna parte. Yo me desplazo al ritmo de La belleza de Aute en mi mp4: el cielo está brumoso pero la luna se perfila transparente y yo inhalo para beberme todo el cielo posible.

Llueve el tiempo sobre nosotros, el tiempo nos ahoga, dice Saramago que pensó el Ricardo Reis de Pessoa al regresar a su húmeda Lisboa y recorrerla buscando a Pessoa o buscándose. Arranco con esta lectura mis vacaciones invernales desde Gualeguay, mi pueblo de nacimiento. Rodeada de gentes que ya no conozco, de un perro boxer que marcha a la par de su amo tranquilo y de un caniche toy negro a la par de una nena de tres años que lo fuerza como si fuera un juguete a pilas. Temo que expulse sus minúsculos pulmones por la boca, que alguien haga algo, pobre animal. Bajo una nube de barriletes suspendidos en las alturas como un canto de triunfo del instante sobre el correr del tiempo. Es una tarde de cobre, me repito. Cruzo el puente que separa el parque arbolado de la costanera y le señalo a mi hija las imágenes de oro rojizo y mercurio en espejo sobre la laguna que hace de reservorio.

El sol baila en caída entre la alameda. La luna, en la otra punta, es un poco menos transparente. Y si estuvieras mirando la luna desde allá, ahora, al mismo tiempo. Qué ángulo formarían nuestras miradas con la luna como vértice. Tus ojos y los míos, tan alejados en este planeta. Y sin embargo, considerando la distancia entre ellos y la luna, el ángulo debe ser bastante estrecho.


Diana H.


13 huellas:

Carlos dijo...

Felices vacaciones Diana, y ojalá que Julio se siga disfrazando de primavera allá en tu Gualeguy natal (mirá vos, comprobar que tengo dos lectoras entrerrianas).

Qu;e canción escuchabas de Aute??

Un beso grande.

Horacio dijo...

"Reivindico el espejismo
de intentar ser uno mismo"... como no serlo en un lugar tan bello como el de la fotografía.

Beso grande

Dante Bertini dijo...

qué absoluta belleza ese cobre derramado...mi niñez anduvo por allí, trajinando la casa de las tías y tíos entrerrianos...
te abrazo

Laura Uve dijo...

Preciosa fotografía, qué tono tan hermoso. Y el texto que la acompaña es precioso.

Un abrazo, con julio caluroso!!

Beatriz dijo...

Hermosa tu tarde de cobre que adornas con palabras de Saramago, con música de Aute, y en la que hasta te imagino.
Besos amiga-
Hermoso tu correo. Te contesto en breve.
Mis días de ocio y canículas me mantienen un poquito alejada de lo virtual. Pero no te olvido-

Juan Herrezuelo dijo...

En este planeta donde el mismo día pueden iniciarse las vacaciones de invierno y las de verano no hay distancias si en el cono de luz de la Luna caben Aute, Saramago, Pessoa…

FJavier dijo...

Nos ofreces un delicioso paseo a través de tu mirada mostrándonos un paisaje lleno de sentimientos de especial ternura, Diana, evocadores de un espacio y un tiempo mágicos, como aquellos reservados para los espíritus forjados en la sensibilidad más conmovedora.

Magnífica experiencia esta de abandonarse a la cálida elocuencia de tus palabras.

Un cariñoso abrazo.

O SuSo dijo...

Que bueno que pare de llover por allá, por aca comienza a llover, tiempo de vacaciones de verano mojadas, el cobre aquí se convierte en días de pálido latón, entre oreja y oreja nuves bajas, como diría aquel.

Que disfrutes mucho de tus vacaciones, lectura, compañía, paseos...y sobretodo de ti.

Oooo, acabo de reparar en que el girasol acaba de dar un pequeño giro y nos ilumina con el reflejo del sol en su cara. Guapa!

Francisco Ortiz dijo...

Pues te acompaña uno leyéndote, tan bien lo pintas con palabras.

Ricardo Guadalupe dijo...

Tienes una mirada bellísima, a través de tus ojos las tardes de verano son aún más hermosas.

Mario dijo...

Aquí ha llovido todo el mes de julio. O casi... hoy, ahora, por ejemplo, está lloviendo, acabo de cerrarle el paso al frío encajando las ventanas en sus quicios.

En fin, gracias por el calor de tus letras. Aquí siempre es verano.

Un abrazo

Mario

Raúl dijo...

Sonrío...
Siempre me cuesta comentar una entrada suramericana cuando da referencias estacionales. Entender que tú tienes frío cuando yo me estoy muriendo de calor, es una idea que sólo la entendería si fuera algo metafórico.

Rochitas dijo...

que angulo formarían nuestra miradas con la luna como vértice.

Increíblemente hermoso, como todo lo que vengo leyendo. Tantas veces la distancia en kilómetros no tiene que ver con una medida ni en el espacio ni en el tiempo...

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