26 junio, 2011

Mujer de tiza y desnuda


Ella está hecha de tiza pero es la suavidad de sus movimientos lo que lo perturba. Él no puede quitarle los ojos de encima. Ella se desplaza un par de metros sobre sus manos y rodillas y vuelve a depositar sus muslos sobre el piso frío y las dos superficies igual de desnudas se reciben mutuamente, frío duro y tibieza blanda; luego acomoda un mechón que cae sobre su ojo derecho con un movimiento de plumas o de hojas mojadas y continúa el dibujo sobre el piso. Con su mano de perla serena vuelve a dibujar una línea más de la vía de ferrocarril, ya son más de cien, más de trescientas o mil. Él se vuelve un niño entre los garabatos del piso y de pronto cree posible que la vía no llegue nunca a su fin, que ella no se detenga y ese instante se haya suspendido en el momento en que ella dibuja ininterrumpidamente una vía sobre una cinta de Moebius. Para qué sirve anunciar la mañana cuando está llegando, cual fue tu primer deseo, es verdad que sos la noche, por qué estás llorando, a qué has renunciado últimamente, todavía soñás con volar. Ella continúa, libre, atemporal, intacta. Desliza su mano sobre el piso y sigue dibujando líneas de tiza que van perfilando la vía de un tren de juguete. Él sigue oyendo las preguntas en su cabeza; no sabe si ella lo interroga a él o él a ella pero no importa; están solos y no piensa romper la continuidad de sus gestos abriendo la boca, teme despertarse, o despertarla a ella, o herirla de muerte con una palabra o morir por la boca como los peces. De qué parte de mi cuerpo podrías enamorarte, voy a envejecer, cuántas palomas no volverán hoy al parque, cómo te llamas, estamos vivos, qué mueve tu mano, te inventé o me inventaste, podría existir si no estuvieras aquí.

Entonces ella suspira lentamente. Eleva con suavidad sus hombros y quita el brazo, lo aleja del dibujo y descansa su mano con la tiza sobre el suelo apenas detrás de sus nalgas y al hacerlo deja más al descubierto sus pechos bañados de cabellos. Sus ojos son de tiza pero brillan. Y él cree oír un crepitar de leños primero, un venir de aves después, un vagón de olas y al final un traqueteo de tren se abre paso desde lejos y penetra la escena. Y él cubre sus oídos con las manos pero el ruido continúa y cierra los ojos pero sigue viendo. Y siguen las preguntas. Nos hemos visto antes, para qué has venido, te da igual que la lluvia me borre ahora mismo, cómo voy hacer para olvidarte.


Diana H.


Imagen: kokokara dokoe lj, by Audrey Kawasaky

artistasemergentesquierenmostrar.blogspot.com





8 huellas:

O SuSo dijo...

Tal vez debieramos acercarnos a la gente deseada como si estos fueran de tiza, con cautela y delicadeza, tal vez hay preguntas imposibles de contestar...

Me ha traspuesto este relato, emoción de tiza, vibración carnal, realidad onírica. Muy bueno.

Un beso de tiza en la pared.

Carlos dijo...

Las mujeres de tiza siempre consiguen lo imposible.

Será por eso que no podemos fugar de ellas. (te lo digo a tí, cilíndrica y azul) :)

Un beso.

Beatriz dijo...

Que no la borre la lluvia, que siga siendo existiendo tu mujer de tiza, que me ha cautivado por que dibujas personajes salidos desde lo onírico y que cobran vida y nos enamoran.
Es de una belleza inigualable. Con un ritmo en la prosa que seduce, que lees y relees en un desesperado intento de desentrañar a esos mágicos personajes que tan bien has creado.

Te superas amiga.
Un abrazo

Raúl dijo...

Qué sensación de liviandad al leerte,...

Horacio dijo...

Bello texto, me quedo pensando en los fragmentos en cursiva, ¿te inventé o me inventaste?, todo es posible en la ficción.

Coincido con algun otro comentario, es un texto seductor, una caricia para los sentidos.

Beso

Dante Bertini dijo...

Somos de tiza, ¿quién puede dudarlo?
Con suerte, si los avatares del tiempo y la vida no nos borran antes de ser un dibujo maduro, medianamente acabado, nos iremos borrando hasta desaparecer para siempre, convertidos en recuerdo, todo espíritu.
Un abrazo

Juan Herrezuelo dijo...

Somos fugaces seres de tiza trazados sobre la piel de la eternidad, y duramos lo que tarda en llegar la siguiente lluvia. Bellísima la aparición del tren, bellisimo el texto de principio a fin. Un beso.

O SuSo dijo...

Otro regalo: http://blueecology.wordpress.com/ para cuando tengas la necesidad de sumergirte en el inmenso azul. Un abrazo.

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