04 junio, 2011

La Copa vacía del Mundo

Fin del partido. Él arrastra los pies y la pena sobre la vereda sin distinguir unos de otra. La bandera plástica celeste y blanca, sucia y arrugada. La sostiene baja, casi a la rastra; cuelga de su mano tosca, arrugada y morena. No debe llegar a los cincuenta, aunque parece haber vivido demasiado. Viste un buzo que quizá fue azul, aún es de algodón y cae sobre su esqueleto agotado y seco como la mañana. El cielo retacea su brillo por respeto al duelo que sube en ondas desde la tierra desconsolada.
La vida, esa sucesión de tragos amargos, ese día tan esperado toma la forma de una pelota. Y en su redondez no parecemos tan diferentes unos de otros. Nacen ocultos lazos fraternos, se disipan los bordes que recortan nuestros egos y cabe la ilusión efímera del encuentro. Cantamos las mismas canciones, miramos el mismo canal, nos tratamos mejor y un aura de complicidad envuelve nuestros movimientos. Pero de un solo sablazo, gol del equipo contrario. Y fin del cuento: quedamos afuera. La alegría se estrella contra la realidad dura de un vidrio tan mentiroso como cualquier espejo.
Y si él no tuviera cuerpo, ni manos gastadas ni paso vencido. Si hubiera perdido también esa bandera herida de tristeza, aún quedaría el celeste de sus ojos en pena para contarnos cuánto golpea la vida en la miseria. Y cómo, donde una luz traicionera anuncia un leve alivio o condescendencia, ella siempre encuentra un hueco donde colgar la medalla pesada de una nueva derrota.

Diana H.

13 huellas:

Beatriz dijo...

Una hermosa metáfora de la vida.
Si la vida, como una balanza, haciendo equilibrio entre el desencanto y la ilusión para no decaer con las derrotas. Para, aunque ünicamente sea, " poder sobrevivir"

Me he quedado sin palabras, leyéndote.
Tal vez sea el mejor elogio ¿No lo crees?

Besos

Dante Bertini dijo...

Por aquí no se para de ganar copas y te aseguro que la tristeza es la misma, aunque disfrazada de alaridos.
Un abrazo, como siempre.

El Drac dijo...

Creo que las victorias se disfrutan más por la enorme posibilidad de perder y por el haber perdido ya, en otras ocasiones. Un abrazo Diana

Ricardo Guadalupe dijo...

Temo que no me creas, que pienses que es sólo otro halago fácil. Pero de verdad te digo que me ha impresionado tu texto. Esto es literatura. Esto es arte.

Roberto Esmoris Lara dijo...

Pero el pobre llega a pensar "el fútbol siempre da revancha" (no sabe qué pensar de la vida, o no quiere)
Diana, un abrazo de gol :)
Y gracias por esta joya

Juan Herrezuelo dijo...

Hermoso juego de imágenes, teñido de melancolía. Antes decían que la guerra era una metáfora de la vida, pero desde hace tiempo se acude más a las competiciones deportivas, incruentas batallas al fin.
Nos convencieron de que la vida es perder o ganar, de que estamos siempre en camino del partido más importante, de que somos la bandera que defendemos, de que el triunfador se lo lleva todo...
Las derrotas no merecen titulares de portada, pero están llenas de discretas notas al pie del aprendizaje
Un gran abrazo.

Mario dijo...

Más que leer, parece que he estado ahí, o que he paseado por tu texto, o que he visto una y mil veces una foto hasta memorizarla...

Te dejo un abrazo, de los que suman...

Mario

O SuSo dijo...

Increible como me revuelves por dentro.

Justo entré a leer esto mientras escucho a otra alma atormentada, Billy Holiday...

Un abrazo

Raúl dijo...

No sé si cantar "bravo", o cantar "gol".
Sonrío.

vicente dijo...

Amiga: He leído tus entradas de este año. No ha sido fácil. He tenido que detenerme algunas veces e incluso devolverme y retomar la distancia.
Y quiero quedarme haciéndote una favorita y regalarme tus líneas. Gracias.

Horacio dijo...

Victorias. Derrotas. ¿Será la vida un partido de fútbol en donde un zapatazo puede cambiar la suerte?; ¿o en general los que siempre pierden seguirán perdiendo? Uno apuesta a que no, a torcer de alguna manera eso que parece prefijado de antemano. Aunque se nos vaya la vida en ello.

Beso grande,

NoSurrender dijo...

Quizás existan ilusiones y batallas menos efímeras que el fútbol...

Francisco Machuca dijo...

Toda empresa humana está destinada al fracaso, y no es una causa de lamento sino de regocijo. Si no estamos obligados al éxito podemos disfrutar de nuestras labores sin sentimiento de culpa y sin temor al castigo, haciendo lo que debamos hacer lo mejor que podamos, disfrutando del esfuerzo y del camino elegido. Lo importante no es cambiar el mundo sino cambiarse uno, despertar la conciencia a potenciales desaprovechados, inventar un nuevo arte de vivir conciliando al individuo consigo mismo.

"Nuestra obligación en la vida no consiste en tener éxito,sino continuar fracasando con el mejor ánimo posible."
Stevenson

Un abrazo y un millón de besos,mi querida amiga.

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