En un un bolsillo lateral encontró caracoles del último viaje a la playa, migas de alfajores regionales, dos monedas de veinticinco centavos, el folleto de la excursión a los lagos con varios dobleces y una flor silvestre, extinguida, en su interior. También encontró su curiosidad por saber qué les depararía a ellos el destino el verano siguiente. Y el agradecimiento por su escasa habilidad para predecirlo. Este último era tan agudo que había perforado, en un pliegue, la tela del bolso.
Diana H.
5 huellas:
Deduzco que lo que había en el bolsillo eran los restos de un buen verano,compartido. Pleno.
Por qué entonces esa obstinación en querer adelantarnos a lo que nos depara el destino? Vivir el ahora y disfrutar con los buenos recuerdos es saludable para el alma.
Mi más profundo agradecimiento a este momento en que te encuentro y disfruto de tus palabras.
Un beso, amiga
Tras una larga noche de mes y medio vuelven a enrojecerse las nubes tras los tejados, y traen ese mágico arcón que es a veces un bolsillo, con indicios de un verano usado, de un verano en el que hubo una vez un folleto nuevo en nuestras manos, satinado, casi oliendo a tinta, y una mano tendiéndonos desde el otro lado del mostrador una bolsa de dulces típicos, y el brillo nacarado de unas conchas entre la esmuma y la arena, y una flor condenada...
Mejor, sí, no saber si habrá otras playas, otras migas, otros lagos.
Un abrazo.
pasan las "aguas de marzo" y arrastran hasta el planito en birome de esa casa que quisimos construir. Y la herida en un pie. Y hasta un beso como un trébol en un libro.
Diana, que bien hace "leerte"
Abrazos
Bueno. Se ve que la seguía rindió sus frutos y las palabras volvieron con todo su peso. Repitiendo a Roberto, un placer leerte.
Beso grande
Leer esto me recuerda a mí de pequeño, cuando volvía de jugar horas y horas por ahí, perdido :)
besos
Publicar un comentario en la entrada