10 julio, 2009

Olvido

Terminó el café con leche con lunas (las medialunas lo dejaban con hambre). Un zorzal le cantaba los buenos días desde la radio. En el baño arregló con cuidado los filamentos de su cabeza frente al espejo. Ya estaban tomando un color aturquesado. Se preguntó si estaría llegando la nueva estación. Sonrió y fue al dormitorio a ponerse las alas.
Ni en la silla ni detrás de ella. Ni bajo la cama. Ni en el perchero.
No recordaba habérselas quitado en la sala la noche anterior. Había estado muy cansado y quizás sobre el sofá… Pero tampoco ahí. Volvió al dormitorio: buscó en el armario, en el balcón; de nuevo detrás de la silla y debajo de la cama. De las alas, ni noticias.
Se sentó en la cama desorientado. Podía andar un rato sin ellas, sin dejar la casa.
Decidió hacer la lista del supermercado: quitapenas en gel, polvo de sonrisa instantánea, limpiador de aburrimiento en spray. Dulce de jazmines, perfume de lluvia, espuma de nube antipesadillas en envase de litro y medio. Se levantó y voló hacia la heladera para ver si le quedaba miel de manzanas para la memoria.
Recién ahí se dio cuenta de que había dormido toda la noche con las alas puestas.
Diana H.

11 comentarios:

Beatriz dijo...

Como podrás imaginar, este relato me está provocando un desafió, un interesante desafío. Tratar de escudriñar en las entrañas del relato me apasiona. Y mientras más difícil me resulta su interpretación más apasionante es para mí su lectura. Te estoy leyendo desde el mismo momento en que colgaste el post. Te lo podría decir de memoria. Se me han ocurrido tantas cosas, e imaginado tanto, me he quedado pensando en tu texto mientras el sueño me llegaba. He disfrutado del placer de fabular. Tal vez necesite(yo también)espuma de nube antipesadillas.
Cada palabra enlazada con la que le sigue es como adentrarse en un laberinto mágico.Por favor no nos desveles tus intenciones al escribirlo. Déjanos disfrutarlo y descubrirlo.
Un sincero abrazo, escritora.

Poli dijo...

No dejo de maravillarme con las lunas en el desayuno y la lista del super!
Quitapenas en gel!!!

Apoyo la moción de Beatriz, no nos desveles tus intenciones.
Camino, mientras te pienso, y vuelvo.

Besos Diana

Poli dijo...

Se me ocurrió dibujarte al personaje, es más lo veo a medida que releo el texto, pero caí en cuentas que el dibujo de éste 'hada macho' no te lo iba a poder mostrar. Una vez imaginado fue imposible no verlo revolotear su casa en busca de sus alas. En este hermoso ejercicio de imaginación, hasta lo imaginé viudo de alguna Campanita habitando un mundo que supo ser feliz.
Lo vi desayunar enteraslunas, abrir su balcón, levantar la colcha y no darse cuenta que uno no es lo que se pone.
No importa si te olvidas dónde dejaste tu motor, mientras no olvides quien sos, lo volverás a encontrar.


Por el quitapenas en gel, polvo de sonrisa instantánea, limpiador de aburrimiento en spray, que me regalas con cada texto y cada comentario.
Gracias!

Luzdeana dijo...

Querida Beatriz:
Espero que esas fabulaciones de las que hablas te den material para los bellos textos que publicas en tu página.

Querida Poli:
¡Muero por ver ese ser que has imaginado! Tiene que haber alguna manera de que me lo plasmes en un papel y yo lo pueda ver... en tu blog, quizás?

Mis entrañables amigas, con lectoras como ustedes, un escritor no puede pedir más.
Gracias!
Besos muchos para las dos.

Lala dijo...

Me consuela pensar que hasta los ángeles andan despistados y que no es una sóla, jajaja!
Qué bonito relato!
Por cierto, me darás la dirección de esa tienda? Tengo la despensa vacía de esos artículos...
:D


Un besito y gracias por jugar conmigo


Lala

Beatriz dijo...

Luzdeana, he seguido el consejo que me das en tu comentario.
Te he linkeado en mi último relato. Allí podrás apreciar mis fabulaciones a raiz de tu hermoso texto.
Un abrazo...mágico

Luzdeana dijo...

Querida Poli, si pasás de nuevo, van 2 días que quiero dejarte un coment en tu blog y no me lo permite.
Te acompaño y te abrazo desde aquí.

Poli dijo...

Gracias Luz!
Muchas gracias.
Un beso grande y un muy feliz día!

Rosa Cáceres dijo...

Esa lista de supermercado es la que debiéramos hacer todos de vez en cuando.

Ricardo Guadalupe dijo...

Las buscó y las encontró. Así es, no basta con tenerlas puestas, hay que emprender la búsqueda para alzar el vuelo.

Diana, este relato fantástico ha resultado ser un fantástico relato.

Un beso

Poli dijo...

ojalá no hayas olvidado por ahí las alas con las que levantas vuelo, con las que me haces emocionar.

Un beso!